miércoles, 15 de enero de 2020

EL MATRIMONIO UN RETO



Siempre nos asombramos de la pedagogía de Jesús al enseñar su Palabra, su estilo narrativo lleno de metáforas y parábolas es una excelente forma de grabar en nuestra mente sus enseñanzas.

Dios es el arquitecto y el diseñador de nuestro hogar (Sal 127:1) pero todo hogar, toda casa, debe ser construida sobre un terreno adecuado, tener unos cimientos sólidos y contar con unos materiales de calidad. (Mt 7:24-27).

La consecuencia natural de suplir la soledad de Adán fue la creación de Eva, y la consecuencia natural de la creación de ambos fue la regulación de esa unión mediante la institución del matrimonio y sus tres elementos clave en Génesis2:24. Lo que debe darnos una idea del alcance e importancia que tiene este pasaje.

Vamos ahora a considerar sus tres elementos:

1.      Dejar a sus padres. El primer elemento clave de un matrimonio incluye un componente de cierta ruptura. El hombre y la mujer que van a contraer matrimonio deben dejar a sus familiares de origen, es decir, su antiguo grupo familiar, para pasar a formar uno nuevo. Todo nuevo estado implica abandonar algo que ha sido hasta ese momento.

2.      Una nueva pareja. La idea de esta unión es que debe ser una unión vital y permanente. La cita Bíblica de “lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mt 19:6) alude a este compromiso de permanencia que es la base dl amor ágape, pero sobre el concepto del amor y su significado pleno hablamos más adelante. Aunque cada persona es querida por Dios y llamada a una plenitud individual, no puede alcanzarla sino en comunión con otros. Estamos diseñados para dar y recibir amor.

3.      Una sola carne. Este último reúne en sí mismo la consecuencia lógica de haber dejado el antiguo núcleo y pasado a formar uno nuevo fundado sobre la base de una unión estable y permanente. Dentro de ese marco relacional es donde tiene sentido hablar de la intimidad sexual, donde HOMBRE y MUJER pueden compartir partes muy sensibles de su persona, su cuerpo, y su alma, su propia vulnerabilidad interior, sin sentirse avergonzados y en un contexto de intimidad. Aquí su relación sexual adquiere su máximo potencial de estar asentado sobre valores de afectividad y compromiso.

Gn 1:28, la institución del matrimonio unida al mandato cultural de “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la Tierra y sojúzguenla” nos lanza la idea de diseño y propósito de que el hombre y la mujer inician la aventura de conquistar la Tierra y fundar su propia historia, su propia familia bajo las premisas de unidad, individualidad y apertura a la vida.

Una de las consecuencias de Génesis 3 es que provocó la necesidad de crear estructuras de autoridad, necesidad generada por la falta de responsabilidad, que, entre otras cosas, causó el pecado. Cuando el hombre y la mujer toman el fruto prohibido, la relación consigo mismo, con Dios y entre ellos se rompe y desvirtúa con la entrada de los frutos del pecado; muerte, miedo y dolor. Cuando Dios le pide cuentas a Adán sobre si han comido del fruto prohibido, este acusó a Eva y ella a la serpiente. La psicología del pecado está presente y ninguno quiere asumir su parte de culpa y responsabilidad. Desde entonces se han hecho necesarias las estructuras de autoridad que nos ayudan a asumir nuestros deberes y nos colocan en una sana jerarquización que nos hace a todos iguales frente a Dios.